Declaración de la conciencia animal

Todavía hay personas que no saben qué ocurrió el 7 de julio de 2012 en la Universidad de Cambridge. A lo mejor tú eres uno de ellos.

Hasta hace poco se creía que el ser humano era el único animal de la tierra con sentido de conciencia e identidad, pero la comunidad científica internacional sabe desde hace años que los animales comparten esta capacidad con la especie humana.

Declaración de la conciencia animal

La conciencia es experimentar alegría, pena, dolor o goce; en definitiva, tener sentimientos y emociones.

Pues bien, no solo tienen conciencia los mamíferos, sino que también son conscientes las aves, los moluscos y otras muchas criaturas del planeta. Este descubrimiento revolucionario se llama conciencia no humana y pone en jaque nuestras creencias y comportamientos.

La comunidad científica decidió hacer algo insólito. Un prestigioso grupo de científicos de todo el mundo, entre ellos y ellas el famoso astrofísico Stephen Hawking, se reunió en la Universidad de Cambridge el 7 de julio de 2012 y firmó un manifiesto histórico: la Declaración de Cambridge sobre la Conciencia.

Stephen Hawking

El documento viene a decir que tener un neocórtex cerebral humano no implica la existencia de una conciencia, como se creía tradicionalmente. Las evidencias demuestran que los animales también la desarrollan pese a no tener neocórtex.

¿Cuál es la motivación de la Declaración de Cambridge sobre la Conciencia? En palabras del neurocientífico canadiense Philip Low, que fue quien la redactó: “Decidimos llegar a un consenso y hacer una declaración para el público que no es científico“.

Si no sabías todo esto te invitamos a compartir este post con tus amigos y amigas.

¿Entiendes ahora mejor al pulpo Inky?

Esperamos que el post de hoy te ayude a entender mejor la historia protagonizada esta semana por el pulpo Inky. Seguro que lo has visto en las redes sociales. El octópodo fugitivo elaboró un plan complejo con su conciencia no humana para escaparse del Acuario Nacional de Nueva Zelanda. Se aprovechó de un despiste de sus cuidadores y… ¡Zas! Hoy vive libre y feliz en las aguas del océano Pacífico.

El pulpo Inky se escapó del Acuario Nacional de Nueva Zelanda