Cinta de casete Atari de los años 80

Tal y como explicamos en el post anterior, Se busca información en catálogos colectivos de bibliotecas, nos ha tocado vivir un tiempo donde se generan toneladas de información googlizada cada día que pasa.

Tenemos prisa. Buscamos información de todo tipo a través de un único punto, Google, sin leernos antes las condiciones de uso y la política de privacidad porque todo el mundo está googlizado.

Por otro lado, dicho boom en la generación de contenidos (a veces demasiado marketizados y optimizados para los buscadores en mi opinión humilde, dicho sea de paso) viene motivado en parte porque han surgido plataformas que te incentivan económicamente a publicar posts.

Te pagan por escribir si tu artículo genera tantas visitas o clics. Toda la población mundial, cientos de millones de usuarios, cada uno con su ordenador portátil, está invitada a escribir y compartir sus posts en las redes sociales.

Se trata de un nuevo modelo de negocio que responde a un esquema centralizado controlado por empresas de contenidos digitales 2.0.

Así pues es bueno plantearse alternativas para encontrar la información que buscas realmente, y por eso te animamos a consultar los fondos de las bibliotecas públicas de tu comunidad.

¿A que los catálogos colectivos de bibliotecas son una buena herramienta para complementar búsquedas? Puedes consultarlos en casa siempre que quieras, o cuando necesites buscar información en tu centro formativo o de trabajo.

Parece ser que hay otro problema...

Los medios de almacenamiento de información así como la plétora de formatos existentes para guardarla también evolucionan rápido.

Quizás alguna vez te hayas preguntado cómo recuperar aquel archivo guardado en un disquete de 5¼ en la década de los ochenta. O a lo mejor grabaste algo importante en un casete, o en una cinta de video VHS o Betamax, a principios de los noventa.

O tal vez lustros después tienes algo en una unidad Zip en los 2000.

El caso es que nadie asegura que la Web que utilizamos hoy tal y como la conocemos sea la misma dentro de unos años.

Dicen que este escenario no es deseable porque la información que generan cientos de millones de usuarios tiene el potencial de terminar perdiéndose en un océano acelerado de formatos y dispositivos cambiantes.

El problema es pues que todo cambia tal y como dice el filósofo de la antigua Grecia Heráclito:

Nunca te bañarás dos veces en el mismo río.

Más o menos dicho así eso es lo que plantea la Edad Oscura Digital, o digital dark age en inglés.

Wayback Machine, el archivo digital de Internet Archive, viene combatiendo la Edad Oscura Digital en cierto sentido, en tanto que toma instantáneas de todos los sitios web cada cierto tiempo para que tú puedas ver cómo era tal o cual página web en un momento determinado del pasado.

Aunque como decimos todavía es un intento por mejorar.

IPFS al rescate

Así las cosas, Juan Benet, CEO de Protocol Labs, comenzó a trabajar en 2014 en el desarrollo de la así llamada Web permanente con el apoyo de Y Combinator (YC), una aceleradora de startups estadounidense.

La nueva Web que se quiere construir es distribuida en lugar de centralizada como lo es la actual.

Esto significa que permite almacenar y descargar las páginas en un sistema de archivos distribuidos de modo parecido a como funcionan las aplicaciones peer to peer (P2P) que intercambian archivos con el protocolo BitTorrent.

La piedra angular de la Web permanente es el sistema de archivos interplanetario IPFS (InterPlanetary File System). Si bien el nombre puede sonar a ciencia ficción un poco marciana, o joviana, o parecer confuso por lo de interplanetario, se trata de un nuevo protocolo hipermedia que aspira a sustituir al protocolo HTTP.

Por tratarse de un protocolo descentralizado, se dice que IPFS es más resistente a los problemas de censura que puede estar planteando la Web actual.

IPFS, que toma ideas de tecnologías ya maduras como Git, BitTorrent y Bitcoin, es de código abierto y actualmente está disponible en GitHub en fase de desarrollo.

¿Será pues IPFS la solución a los problemas de información del siglo XXI? ¿O será mejor una biblioteca pública de toda la vida? Para resolver todas estas preguntas, no dudes en compartir este post con tus amigos.

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